Por qué una foto pierde calidad
Muchas fotos no se ven mal por culpa de la cámara, sino por pequeños problemas durante la captura o después de compartir el archivo. Un enfoque ligeramente fallido, movimiento de la mano, poca luz, ISO alto, compresión JPEG o una imagen original demasiado pequeña pueden borrar textura y suavizar bordes. También es habitual que una foto descargada de una red social haya pasado por varias compresiones y termine con menos detalle que el archivo original.
Aumentar las dimensiones con un redimensionado convencional no basta para mejorar calidad de imagen. Ese proceso interpola los píxeles que ya existen: el archivo se vuelve más grande, pero el cabello, la piel, los bordes de objetos, las telas y los detalles pequeños no recuperan información por arte de magia. Por eso una ampliación normal puede producir una foto grande que sigue pareciendo blanda.

